miércoles, 28 de diciembre de 2011

Belinda

Nora Muñoz Fonseca

Era una noche de finales de enero, el calor estaba en su apogeo, pero felizmente no había el clásico sopor que caracteriza esta cálida estación, por el contrario una suave brisa parecía acompañar el apacible momento que se estaba compartiendo entre amigos tan queridos, que después de mucho tiempo habían venido del extranjero a visitar a la familia.  La quietud de la hora, ese silencio que se torna imprescindible para servir de fondo a una velada amical se dejaba sentir en el ambiente de camaradería que se anhelaba compartir.

Esa noche la amistad de tantísimos años se hacía evidente y a Belinda le encantaba que la visitaran porque su vida transcurría últimamente en una monotonía sin sentido.  Siempre lo mismo, cuando llegaba la noche venía con ella el terrible cansancio que día tras día se traducía en pereza a esas horas, presentándose el mismo ritual con las sinceras expectativas de aprovechar ese tiempo e invertirlo en algo productivo, más al final las mismas respuestas cerraban la noche y las propuestas se quedaban en el aire, aguardando el siguiente día con el firme propósito de materializarlas. Un sabor a derrota, a culpabilidad por no tener la suficiente fuerza de voluntad de vencer el sueño o la camuflada depresión que estaba arraigándose fuertemente en Belinda y que ella interpretaba equivocadamente como falta de motivación, auto culpándose por no cumplir las tareas que ella misma se había propuesto realizar.  “Mañana lo haré” terminaba diciéndose a sí misma y para darle validez a esta afirmación lo anotaba en su libreta enumerando lo prioritario. ¡Cuántas cosas por hacer había en esa libreta!  Belinda tenía la costumbre de trasladar sus pensamientos y sus metas en papel escrito y solía enumerar cada cosa que estaba en su mente realizar.  Era una manera de descargar sus ideas y de dejar de pensar en ellas porque el anotarlas le daban cierta seguridad de que no olvidaría alguna.  Así no era difícil encontrar en agendas pasadas largas listas de objetivos planteados por ella.  En eso Belinda era muy organizada y se veía claramente como había tachados muchos de sus propósitos escritos como un indicativo de que ya los había cumplido.  Ahora Belinda con un trabajo que cubría sus necesidades elementales ya pensaba que al haber superado los sesenta años de vida bien podría legítimamente disfrutarlos dedicándose a desarrollar ciertos talentos que potencialmente tenía y que la vida misma tan esclavizante que había llevado, le había impedido proyectar, sin embargo se sentía agotada y sin mucho ánimo para planificar sus legítimos proyectos que quedaban en su mente, lo cual igualmente la frustraba en demasía.

Sentados alrededor de la mesa del comedor, los comensales invitados -padre e hijo-, que habían llegado de Venezuela a visitar a su vieja amiga, acompañados de la anfitriona y de Josué, hijo de Belinda, disfrutaban de la sabrosa comida que ella había preparado.  Se impregnó en el ambiente el aroma tan exquisito del rico asado que hacía las delicias de los hijos.  Puesta la mesa y decorada con las tentadoras tajadas de la carne humeante recién preparada, el infaltable arroz con choclito desprendía un olorcito que invitaba a sentarse más rápido que inmediatamente a degustar la comida.   La mesa estaba servida, ensaladas y panes crocantes completaban el sencillo agasajo. Un vino tinto seco asentaría la comida presentada sobre el blanco mantel.  Aparentemente esta velada tenía todos los ingredientes para desarrollarse con alegría y camaradería, celebrando una larguísima amistad.

Pero en el corazón de Belinda había un presentimiento nada grato, que le impedía estar tranquila, el teléfono había estado sonando repetidas veces, su yerno Gino insistía en preguntar si ya había llegado Josué sin darle mayores detalles, ella percibía una agitación en la voz del yerno que él aparentemente no quería dar a traslucir. Gino acostumbraba a hablar poco y a preocupar mucho.  Belinda lo quería como si fuera su propio hijo y comprendía igualmente el drama tan álgido que vivía al haberse casado con Winnie, la hermosa hija de Belinda, bella como un ángel, pero igualmente tan maquiavélica en su actuar.  De esa unión había salido el tesoro más grande de la familia, Aron que contaba con primorosos siete añitos.

Una nueva llamada turbó la tranquilidad de la cena.  Nuevamente Gino preguntaba por Josué, quien interrumpió el placer en el cual estaba sumido saboreando la comida, para contestar la llamada.  Informando someramente el motivo de la misma, comunicó que tendría que recoger a Gino y al pequeño Aron en unos quince minutos, para trasladarlos a algún sitio específico, por lo que se apresuró a terminar la comida.  Nadie preguntó algo más al respecto, pero cuando Belinda escuchó mencionar a Aron, su alma se estremeció, Aron era lo más maravilloso que Belinda tenía, ese nieto era un niño encantador que parecía un querubín y que ella adoraba.  Ese niño se sentaba al piano y ella le enseñaba a tocar, le encantaba leer y ella le compraba los cuentos, le gustaba pintar y ella lo iniciaba en el arte.  Parecía que Aron era su alma gemela.  Belinda disfrutaba inmensamente cuando podía tenerlo en casa, preparándole sus alimentos preferidos, hasta coincidían en los gustos para las comidas.  Abuela y nieto se llevaban a las mil maravillas.

Belinda comenzó a evocar toda la penosa situación que en los últimos meses la había sumido en una preocupación constante y en medio de la cena, tales pensamientos comenzaron a rodar por su mente como una película.  Una rabia contenida se mezclaba con el dolor de estómago que la tensión le producía en ese momento.  Conociendo el actuar delictivo de su hija Winnie, a quien solo le interesaba su propio bienestar arrasando y arremetiendo contra quien se le pusiera en el camino y osara impedir sus propósitos, la angustiada Belinda recordaba como Winnie desatendía al niño por lo que la abuela se desvivía por él, Belinda era la que acudía al colegio a recibir la libreta, ella iba a la actuación de clausura, ella lo llevaba al médico y se daba tiempo para estar con el niño continuamente. ¡Cuánta preocupación era para Belinda conocer las asperezas y continuas peleas que tenía la hija con el yerno!  Todo esto la hacia revivir episodios pasados donde la violencia imperaba en la familia, fruto del actuar de un marido desequilibrado que solía disparar dentro de la casa para imponer su machismo. Aterrada de que se repitiera la película en versión femenina, Belinda sufría viendo al niño en medio de tanta violencia.  Ella procuraba apartar al niño de ese marco tan deplorable y la hija poco caso le hacía cuando la madre le aconsejaba no ser tan agresiva y sobretodo no permitir que el niño sufriera viendo tantas peleas y gritos.  Belinda veía con horror como la madre maltrataba al niño y sufría inmensamente por esa criatura.  Los fines de semana aprovechaba para traerlo a su casa logrando que Aron tuviera momentos alegres y se sintiera libre de tanta presión.  El niño jugaba y sentía el gran amor de su abuela y de sus tíos convirtiéndose así en el centro de atención de la familia.

Habían transcurridos nueve meses desde que Gino, aprovechando la ausencia del país de la madre y la no ubicación de su hijo, pues no había sido informado al respecto, obtuvo el apoyo de la Policía y ante la desaparición del niño, un operativo muy bien montado, logró encontrar a la criatura y rescatarlo del poder del abuelo materno, declarado paranoico y cómplice absoluto de la hija en sus desequilibrados proyectos.  A partir de esa fecha continuos episodios, falsos dictámenes de corruptos jueces y compra de conciencias fueron el pan de cada día que Winnie empleaba para desbaratar todo lo legítimamente logrado y vaya los buenos resultados que obtenía: su belleza y la corrupción imperante eran los elementos indispensables para tales fines. 

Winnie estaba respaldaba por un novio sumamente adinerado que secundaba sus propósitos sin importar lo que el niño realmente anhelaba y que muy bien había manifestado ante la fiscal de la Dirección de Personas Desaparecidas: ”no quiero ir con mi mamá porque me maltrata y mi abuelo me da con la correa“.  Era de suponerse que Winnie no se iba a quedar de brazos cruzados y Gino se vio invadido por un sinfín de juicios que ella le inició.  La vida no le alcanzaría para finalizarlos.  Abogada como era, bella y con un gran talento histriónico hacía aparecer lo bueno por malo y viceversa. Las lágrimas no eran difíciles de salir a través de sus largas y sedosas pestañas que adornaban sus bellos ojos, que bajaban la mirada con un aire de inocencia impactando en los incautos que caían rendidos ante la aparente fragilidad que ella bien sabía fingir.  Su lisa cabellera, al estilo Cleopatra, enmarcaba un suave y fino rostro, su sonrisa tan angelical y su porte de reina le servían a Winnie de carta de presentación, nadie –en su sano juicio- podría a primera vista dudar de la veracidad de sus quejas y sinsabores, hasta los curas la comprendían y apoyaban, por lo que ella estaba acostumbrada a hacer y deshacer de las vidas de las personas y quien no aceptaba y suscribía sus planes era declarado su enemigo mortal.

Belinda recordaba todo esto y una profunda tristeza le invadía el corazón.  Después del rescate de Aron, Gino tuvo que esconderse junto con el niño hasta que la justicia resolviera e hiciera valer sus derechos como padre, pues ante tanta corruptela ya había salido un habeas corpus a favor de la madre a quien autorizaban tener al niño nuevamente, desconociendo un juicio de tenencia que Gino había iniciado y que legalmente era ya un requisito importante para que ningún habeas corpus procediera. 

La violencia no se hizo esperar: padre e hijo fueron descubiertos al poco tiempo y arrasados sin misericordia por policías de la comisaría del sector donde se encontraban apartados, aquel refugio era un espléndido lugar que los había acogido con su serena naturaleza, llena de verdor constituyendo un ambiente inmejorable para el descanso tan necesario para ambos y que comisario y policías invadieron prepotentemente.  Aron, en ese tiempo no podía asistir al colegio por razones obvias, pues podía ser descubierto por la madre.  En tal operativo de suma violencia, a pesar del habeas corpus que dictaminaba la entrega del niño por parte del padre a la madre, Aron no quiso irse con ella, la cual se vio obligada a constituir un acta de conciliación para que el niño estuviera una semana con cada uno de ellos (padre y madre).  En términos legales, sabido es que cualquier acta de conciliación invalida cualquier juicio previo y esto era muy conveniente para Winnie pues ya se había iniciado por parte de Gino un juicio de tenencia.  Pero la situación tan angustiante y desesperante de Aron impulsaron a Gino a aceptar cualquier acuerdo con tal de acabar con esa agonía que los estaba llevando cerca de las tres de la madrugada a no encontrar una solución. 

La primera semana Aron la pasó con su padre y cuando le tocaba el turno a la madre, la criatura puso tal resistencia negándose a ir con ella y armando tal escándalo que la madre tuvo que aceptar la situación e ir de allí en adelante a visitarlo, cosa que estuvo haciendo con tal maquinación que hasta se daba el lujo de grabar situaciones que ella misma inventaba de tal manera que tranquilamente podían aparecer en tales grabaciones escenas que con un buen montaje la hacían aparecer a ella como una madre tirada en el suelo gritando: “no me pegues, desgraciado” o cosas por el estilo. 

Ella supo aprovechar al máximo tal condescendencia de Gino de permitirle ver a su hijo para hacer de estos momentos episodios prefabricados que más tarde podría utilizar para la consecución de sus siniestros fines, los cuales siempre apuntaron al logro de bienes económicos.  Esa era la razón que movía todo su actuar y para ello no escatimaba emplear lo que estuviera a su alcance, inclusive a su hijo, sin medir las consecuencias de sus actos. La hija en todo este tiempo se había empeñado en empapelar, denunciar y difamar a su propia madre, a su hermano Josué y obviamente a su marido, convirtiendo injusta e innecesariamente la vida de todos en un drama sin sentido.    Se diría que Winnie empleaba su vida en urdir situaciones y planear estrategias para dañar a quienes no le mostraran su incondicional apoyo en el logro de sus objetivos y era tal su odio y el veneno que destilaba que se atrevía a decir con total convicción que el día más feliz de su vida sería el día que su madre muriera.

Dos meses más tarde, la Corte Suprema aceptó la apelación de Gino y el habeas corpus quedó sin efecto.  Eso era un logro, pero no el definitivo, había que esperar lo que se ventilaría en el juicio de tenencia.  Sabido es que en estas salas frías y lúgubres, más frías e indolentes pueden ser las decisiones que los jueces y fiscales hagan, por lo general ellos dan la ultima palabra y en el ínterin quienes manejan la situación son los secretarios que no pocas veces son comprados por suculentas coimas.  Y qué decir de la mayoría de abogados que alientan, respaldan y avalan la injusticia sin honrar el juramento que hicieran al recibirse como letrados que orientarían sus vidas a defender solo las causas justas.  Entrar a estos despachos y ser testigo de la desfachatez con la que cambian sentencias, con la que se mofan de la verdad, es restar paz al alma.

Belinda volvió a la realidad y se apresuró a servir el postre, a las justas había podido prestar atención a las conversaciones sobre la política en Venezuela y los acontecimientos nacionales que habían sido algunos temas durante la velada.  Ella estaba en otra sintonía.  Josué se apresuró a salir en busca del cuñado y del sobrino y dejó el postre pues el tiempo apremiaba.  Belinda sentía una inquietud que le impedía disfrutar en ese momento de nada, solo tenía en su mente el descifrar qué es lo que tanto la inquietaba, a qué obedecían las insistentes llamadas de Gino y un presagio horrible pasó por su cabeza.  Hubiera querido no tener preocupación alguna ese día para poder pensar y estar preparada para cualquier eventualidad, conociendo lo impredecible del actuar de su desequilibrada hija.

Habiendo transcurrido alrededor de quince minutos de la salida de Josué, el teléfono sonó. Belinda alzó el auricular.  Al otro lado de la línea una sombría voz dijo escuetamente: “acaban de llevarse a Aron… Winnie con ayuda de policías se lo han llevado a la fuerza”.  La voz era del abogado de la familia.

Todo estaba consumado.  Una aparente inmovilidad, un no saber qué hacer de la impotencia paralizó cualquier acción en ese momento.  Era como si la vida se hubiera estacionado e injustamente había que aceptar que la maldad prevalecía. 

Belinda era consciente que Winnie desplegaría lo que estuviera a su alcance para que de aquí en adelante, de la forma más ruin y despiadada, la familia se viera impedida de seguir viendo al niño. Una llamada telefónica de Josué informando de la situación imperante en ese momento hizo que la impotencia, el desaliento, la ira y todos los sentimientos encontrados empujaran de súbito, como un resorte, a Belinda hacia la comisaría donde habían llevado enmaro cado y golpeado a Gino.

Los invitados estaban atónitos, no llegaban a comprender la gravedad de los hechos, pero se pusieron rápidamente a disposición para acompañar a Belinda a la comisaría  Recién allí pudieron enterarse de cómo se había llevado a cabo el siniestro operativo: Winnie posiblemente había interceptado las llamadas telefónicas pues sabía exactamente que Gino descendería a determinada hora por la parte posterior del edificio con Aron para ser recogidos por Josué y trasladados a una playa del Sur donde iban a pasar el fin de semana.  La razón por la cual se irían al filo de la medianoche era porque Gino estaba consciente que ante la decisión del máximo organismo dirimente: el famoso Tribunal Constitucional, al cual había apelado Winnie habiendo logrado de forma irrevocable una orden para que le fuera entregado al niño, nada podría ya hacer para revocar esa sentencia que resultaba ser inapelable.  Sin embargo, todavía no le había llegado oficialmente la orden a Gino y quería pasar ese fin de semana con su hijo, explicarle lo que iba a venir y sobretodo, tener ratos de tranquilidad para meditar sobre la posibilidad de entregar al niño mediante un Juzgado de Familia que acreditara las buenas condiciones en que se presentaba a la criatura y a su vez, Aron pudiera manifestar su inconformidad y el no deseo de irse con su madre, lo cual estaba haciendo contra su propia voluntad. 

Enterada de todo esto, sabe Dios por que medios, Winnie había logrado sacar una fotocopia de la orden de entrega del niño, sobornando a la secretaria del juzgado competente, igualmente había contratado a seis policías judiciales que se habían coludido para realizar el desafortunado operativo. A ella no le convenía que el niño declarara tal como era la intención de su padre, por lo que decidió adelantarse y llevar a cabo toda esta maniobra que consistió en esperar pacientemente que padre e hijo bajaran de su departamento para arremeter contra ellos.  La consigna era llevarse a Aron pero era muy difícil desprender al niño que se encontraba fuertemente agarrado de su padre, cual una lapa.  La despiadada Winnie, disfrazada con una peluca rubia, queriendo pasar de incógnita, logró que los energúmenos contratados por ella tiraran a su marido al suelo, con Aron pegado al pecho de Gino.  Winnie, viéndolo indefenso con las manos atadas en la espalda, aprovechó para, delante de su hijo, golpear y patearle la cabeza a Gino, ¡qué placer tan regocijante sentiría esta mujer sin alma satisfaciendo su absurda venganza…!  es de imaginarse como saborearía su triunfo, mientras Josué se desgañitaba gritando a todo pulmón: “Auxilio, llamen a la policía, están secuestrando a mi sobrino”, una moto de Serenazgo ya estaba apostada pues algún vecino había solicitado ayuda.  Sin embargo la confusión reinaba pues los delincuentes vestidos con chaleco de policía judicial presentaban la copia de la sentencia que aún no se había oficializado pero que para el caso bien pudo haber confundido al Serenazgo o a quien intentara intervenir, y es así como arremetieron contra Josué lanzándolo contra la moto golpeándolo sin piedad.  Josué seguía gritando, los vecinos intervenían con sus voces de protesta ante los gritos de Aron de no querer irse con la enigmática mujer de la peluca rubia, quien al darse cuenta que Josué estaba filmando con su celular toda esta intervención, cual cabecilla de la operación ordenó con furia a los policías quitarle el celular a Josué.  Y al acorralarlo y pretender a la fuerza doblegarlo y arrancharle el teléfono, el tío de Aron atinó a lanzar por el aire su celular que afortunadamente cayó en las manos de una de las vecinas, que al ser requerida para la entrega del mismo, se negó rotundamente a acceder a tal prepotencia y con mucha firmeza lo puso a buen recaudo.    A los policías fiscales les importó un comino el desequilibrio de la madre y el peligro que corría el niño, quien en todo momento gritaba desesperado que no quería irse con ella, nuevamente  la corrupción pudo más y estos malos elementos actuaron impunemente sin mediar siquiera una orden oficial para ello.

Padre e hijo, tirados ambos en el suelo, no significaron un óbice para que la maquiavélica Winnie, astutamente, decidiera jalarle de los cabellos a Aron, pues sabía que instintivamente se agarraría la cabecita del dolor que le produciría tal jaloneo y con esta acción tendría que soltarse de su padre, cosa que efectivamente sucedió, con lo cual uno de los maleantes aprovechó para alzarlo como un paquete y tirarlo a una camioneta station wagon que estaba esperando por él.  Una vez más la desequilibrada mujer había logrado lo que siniestramente se había propuesto y trepándose a otra camioneta emprendió junto con la que llevaba a Aron raudo despegue surcando las avenidas a gran velocidad. 

Josué, al ver que se llevaban a su sobrino, se apresura a seguir a las dos camionetas, y aprovechando el semáforo en rojo en una avenida y la cercanía de un policía le solicita ayuda, indicando que se trata de un secuestro.  Es así como la camioneta donde se encontraba Aron es interceptada, pero luego de una breve conversación inaudible para Josué, éste se da con la sorpresa que de acusador pasa a ser acusado y recibe como respuesta: “Ya, avanza nomás que están haciendo su trabajo”.  La indignación de Josué es indescriptible, el conductor de la camioneta donde se encuentra Aron, baja de la misma y en un acto prepotente y con apoyo del policía arrancha del carro la llave del encendido con lo cual Josué queda en medio de la pista sin poder mover el carro.  Y no solamente se lleva las llaves sino un sobre producto del pago de las clases que Josué ha dictado esa semana y que le fueron abonadas ese día. ¡Que impotencia!

Después de tres meses Gino logra ver a su hijo, pues Winnie hasta ese momento había hecho caso omiso a los dictámenes que le exigían mostrar al niño a su padre. A Belinda todo esto le dejaba una sensación de amargura.  Si bien ella no podía ver tampoco al niño bajo circunstancia alguna, le dolía que su yerno solo pudiera visitarlo escasamente unos momentos algunos días de la semana y siempre bajo la vigilancia y presencia de la madre.  A la abuela le dolía que el yerno tuviera que soportar la indiferencia de su propio hijo Aron, quien solo prodigaba frases cariñosas a la madre con quien desarrollaba un diálogo fluido y exageradamente amoroso, mientras que al padre escasamente le hablaba, lo que se traducía claramente en no desear mucho su presencia.   Para Belinda era clarísimo que al niño lo estaban bombardeando con sentencias en contra del padre para intentar una aversión hacia él, lo que aparentemente se estaba logrando.  Esta conducta adoptada por la madre se conoce como “alienación parental”.

Han transcurrido diez meses de tal acontecimiento, muchas cosas habría que narrar pero ya quedan como repetitivas porque lo que realmente cuenta en esta historia es la flagrante corrupción, la indolencia de las autoridades que hacen caso omiso a pruebas valederas que sustentan tanto atropello e infamia, ¿qué es lo que sacamos en conclusión?  Cada quien puede pensar libremente, pero lo que constituye una triste realidad es que la justicia brilla por su ausencia, que si bien Belinda lucha en la medida de sus alcances para que se haga valer las tantas veces requerida pesquisa psiquiátrica a Winnie, ésta se da maña y logra salir del lance no presentándose cuando debe hacerlo y logrando que aparezcan informes médicos legales contrarios a su realidad.  En el fondo lo que Belinda desea es recuperar a su hija en la madre que siempre tendría que ser y lograr que su nieto tenga una saludable relación con Winnie, rescatar a su hija para integrarla nuevamente al entorno familiar… pero sana.

Todo este acontecimiento ha costado a Belinda su salud y trata de superar la pena llenando los espacios libres con actividades que no la dejen pensar en el pequeño, ahora ya de ocho años, que había sido siempre su adoración y por quien ella llegaría al sacrificio.  ¡Como le había cambiado la vida!  La gran pregunta que bulle en su cerebro es: “¿qué será de Aron más tarde?” Ruega diariamente a Dios que lo proteja, que no se contamine de la insania de la madre.

Comienza a caer el día nuevamente, todavía el tiempo es productivo.  Muchas tareas se encuentran aún por hacer, pero que esperen…, total las cosas pendientes no se van a molestar.  Belinda prefiere quedarse sentada, cerrar los ojos aunque no sea momento todavía de irse a dormir, pero el televisor está prendido, las noticias la adormecen y cabecea sentada en el comedor, después de servirse una comida frugal, en este momento no tiene ganas ni de levantar los platos de la mesa y medio sonámbula se apresta a acostarse, lo que significa un olvidarse de todo, mañana será otro día, ruega a Dios no amanecer con la sensación que muchas veces la invade, de no querer despertar.

22 comentarios:

  1. Me encanto y me mantuvo en la historia todo el tiempo. Me hubiera gustado un final feliz pero desgraciadamente la vida es asi. La justicia humana esta equivocada muchas veces y es muy facil de sobornar. El amor de la abuela no se da por vencido y al final es el que triunfara.
    Martha Hurtado de Hatt

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    1. SOY AMIGO DE PABLO DESDE 1961, NOS CONOCIMOS EN LA UNIVERSIDAD DE INGENIERIA. ME HABIA ENVIADO HACE UNOS DIAS EL ENLACE DONDE SALEN TUS DOS NOVELAS PERO SOLO HABIA LEIDO LA DE COCO VILLA. JUSTAMENTE AYER VINO PABLO A MI CASA A ALMORZAR, HABLAMOS DE TODO, YA QUE HACE TIEMPO QUE NO NOS VEIAMOS, Y TOCAMOS EL TEMA DE TU NOVELA, POR LO QUE HOY ME DECIDI A LEER TAMBIEN "BELINDA".

      DESDE EL PUNTO DE VISTA LITERARIO NO PUEDO MENOS QUE FELICITARTE POR TU MAGNIFICO ESTILO; YO ME PRECIO DE ESCRIBIR BIEN, PERO ESO ES APENAS DESDE EL PUNTO DE VISTA GRAMATICAL, LO TUYO ES ARTE, ESTILO Y TALENTO: MAGNIFICOS ARTE, ESTILO Y TALENTO. QUE DELEITE ES VER COMO ENLAZAS EN EL RELATO LAS IDEAS CON SOLVENCIA, NATURALIDAD Y CLARIDAD Y, SOBRE TODO, DE MANERA AMENA, QUE INVITA A CONTINUAR LA LECTURA HASTA EL FINAL CON SUMA ATENCION.

      AYER PABLO ME CONTO DEL DRAMA; CONOZCO AL PERSONAJE EN LA VIDA REAL YA QUE TAMBIEN FUE COMPAÑERO NUESTRO EN LA UNIVERSIDAD. SABIA TAMBIEN DE SUS HISTORIAS, LO QUE NUNCA ME IMAGINE, HASTA QUE PABLO ME LO DIJO AYER, ERA DE LA RELACION FAMILAR CON EL. CUANDO LEIA TU NOVELA RECONOCI A TODOS LOS PERSONAJES Y TENIA LA LEVE ESPERANZA DE LLEGAR AL FIN Y ENCONTRAR UN FINAL FELIZ,... O AL MENOS MEDIANAMENTE ACEPTABLE, PERO NO. ASI ES LA VIDA -- DESGRACIADAMENTE-- EN ALGUNOS CASOS Y A TI TE HA TOCADO ESTA CRUZ. ES MAS, HOY PABLO ME DIJO QUE LA SITUACION A LA FECHA ERA PEOR AUN. ¡QUE TRISTEZA TAN GRANDE! PERO ASI SON LAS COSAS EN LA VIDA REAL Y AL MENOS TIENES UNA SUERTE DE REFUGIO CON TU ARTE Y TU TALENTO QUE DE SEGURO EN ALGO ALIVIARA LAS PENAS POR LAS QUE PASAS. NUEVAMENTE NORA MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES Y MUCHA PERSEVERANCIA EN TODOS LOS FRENTES, DIOS TARDA PERO NUNCA OLVIDA.

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    2. Buena narraciòn, àgil y preocupante.Demuestra que los gobiernos no se preocupan por la salud mental de los ciudadanos y el Poder Judicial no toma en cuenta los informes psiquiátricos que realiza el Instituto de Medicina Legal que son los únicos que tienen validez.Una alerta a ellos. La belleza física de una persona no garantiza con su salud mental. Lissie

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  2. Totalmente de acuerdo con Martha.....ojalá esta historia tuviera un final feliz y abuela y nieto pudieran compartir muchas horas juntos. Qué bueno sería para ambos, en especial para el niño vivir con amor, es decir: recibiéndolo y dándolo. Si fuera la vida real, diríamos que la Justicia tarda pero no olvida, y que no hay mal que dure 100 años, ojalá sucediera así. Licia Chuecas

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  3. Claro, que Winnie tenga una especie de vision y se arrepienta de sus fechorias, pida perdon a Belinda y vivan felices. El amor triunfa. the end!!!
    tu tocaya

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  4. Aun novelada la realidad reflejada en Belinda duele en el alma a quienes la amamos. Pero fieles como somos estoy segura que mas temprano que tarde esta pesadilla ha de terminar para bien. Confianza y abandono en El.

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  5. Que lindo sería que Winnie reaccione y se dé cuenta del daño que está causando, sobre todo a su propio hijo....muy bien narrado, me gustó.

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  6. Mi sincera felicitación querida Norita, fue muy lindo descubrirte como escritora y el poder haber disfrutado de tu hermosa novela.
    Dios bendiga tu vida y este talento que no conocía de ti hermana querida.
    Bendiciones...

    Queta

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  7. Enhorabuena Norita linda! Espero que en la realidad este cuento tenga un final feliz...lo espero con todo mi corazón! Mil besos!

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  8. Norita, que alegría saber que sigues descubriendo lo talentosa que eres, el Cuento me ha encantado!!!!y estoy segura que Belinda encontrará la luz al final de este atormentado camino porque el amor siempre reina, te lo deseo de todo corazón querida Norita Un abrazo enorme.La Inolvidable....

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  9. Nora, a wonderful short story with a deep message. Easy to read. I hope Belinda continues having faith and that justice will prevail at the end. Great Job dear friend! PB

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  10. Norita linda, te conozco hace mucho tiempo , y este cuento me ha fascinado. Tan propio de tí y de tu mente que han elaborado este cuento , también te digo que Belinda encontrará la luz después de tantos altibajos ...ya que el amor siempre es el que sale ganando. Muchos cariños.

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  11. Norita querida
    te felicito por que cuentas una historia humana con mucho talento. Estoy segura de que la Verdad y el Amor siempre triunfan y e final de la historia todavía no está escrito.
    Recibe un enorme abrazo lleno de Luz y Amor

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  12. Es una historia que quieres saber como termina, empece a leerlo y no pare hasta terminar solo que me hubiese gustado que Aron siga con su papa y a Winnie que la manden al Psiquiatra para que se trate y se recupere y se de cuenta que Belinda es su verdadera ancla. Muy interesante y triste y cuantas familias pasaran por la corrupcion y la injusticia. FELICITACIONES

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  13. Norita felicitaciones por la produccion de algo maravilloso que encierra la grandeza de tus habilidades que Dios te bendiga y el Espiritu Santo siga reinando en ti MARGARITA CHAUCA TE FELICITA

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  14. Felicitaciones Prima!!!, lograste con tu narrativa dejarme pegada a las lineas... Realmente la vida es asi y tu recreas muy bien esa triste realidad que muchas abuelas sufren.
    Que pena que no tuvo un final "feliz" pero espero que en pronto puedas escribir ese final.
    Besos!!

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  15. JOSE RUIZ HUIDOBRO Feb 10, 2012 11:42 AM
    SOY AMIGO DE PABLO DESDE 1961, NOS CONOCIMOS EN LA UNIVERSIDAD DE INGENIERIA. ME HABIA ENVIADO HACE UNOS DIAS EL ENLACE DONDE SALEN TUS DOS NOVELAS PERO SOLO HABIA LEIDO LA DE COCO VILLA. JUSTAMENTE AYER VINO PABLO A MI CASA A ALMORZAR, HABLAMOS DE TODO, YA QUE HACE TIEMPO QUE NO NOS VEIAMOS, Y TOCAMOS EL TEMA DE TU NOVELA, POR LO QUE HOY ME DECIDI A LEER TAMBIEN "BELINDA".

    DESDE EL PUNTO DE VISTA LITERARIO NO PUEDO MENOS QUE FELICITARTE POR TU MAGNIFICO ESTILO; YO ME PRECIO DE ESCRIBIR BIEN, PERO ESO ES APENAS DESDE EL PUNTO DE VISTA GRAMATICAL, LO TUYO ES ARTE, ESTILO Y TALENTO: MAGNIFICOS ARTE, ESTILO Y TALENTO. QUE DELEITE ES VER COMO ENLAZAS EN EL RELATO LAS IDEAS CON SOLVENCIA, NATURALIDAD Y CLARIDAD Y, SOBRE TODO, DE MANERA AMENA, QUE INVITA A CONTINUAR LA LECTURA HASTA EL FINAL CON SUMA ATENCION.

    AYER PABLO ME CONTO DEL DRAMA; CONOZCO AL PERSONAJE EN LA VIDA REAL YA QUE TAMBIEN FUE COMPAÑERO NUESTRO EN LA UNIVERSIDAD. SABIA TAMBIEN DE SUS HISTORIAS, LO QUE NUNCA ME IMAGINE, HASTA QUE PABLO ME LO DIJO AYER, ERA DE LA RELACION FAMILAR CON EL. CUANDO LEIA TU NOVELA RECONOCI A TODOS LOS PERSONAJES Y TENIA LA LEVE ESPERANZA DE LLEGAR AL FIN Y ENCONTRAR UN FINAL FELIZ,... O AL MENOS MEDIANAMENTE ACEPTABLE, PERO NO. ASI ES LA VIDA -- DESGRACIADAMENTE-- EN ALGUNOS CASOS Y A TI TE HA TOCADO ESTA CRUZ. ES MAS, HOY PABLO ME DIJO QUE LA SITUACION A LA FECHA ERA PEOR AUN. ¡QUE TRISTEZA TAN GRANDE! PERO ASI SON LAS COSAS EN LA VIDA REAL Y AL MENOS TIENES UNA SUERTE DE REFUGIO CON TU ARTE Y TU TALENTO QUE DE SEGURO EN ALGO ALIVIARA LAS PENAS POR LAS QUE PASAS. NUEVAMENTE NORA MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES Y MUCHA PERSEVERANCIA EN TODOS LOS FRENTES, DIOS TARDA PERO NUNCA OLVIDA.

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  16. Norita, Te felicito!
    Me encanto tu estilo. Espero el segundo libro en que el final es feliz....

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  17. Muy interesante. No podía parar de leerlo. Excelente narración.

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  18. Norita:
    Tienes una capacidad narrativa talentosísima.
    El Señor, que todo lo puede, querrá que esta historia tenga un final feliz.
    Un abrazo con mucho amor. !Felicitaciones¡
    A.O.

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  19. Querida Nora: me apresuré a leer Belinda. Te felicito no solo por la capacidad literaria, sino también por tu coraje. Todos quienes te conocemos sabemos de tu talento, no dejes que los vaivenes de la vida te priven de sacar adelante tus propios sueños y metas. Un abrazo: Rocío

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  20. Fascinante la historia!!!, Winnie,una belleza disfrazada como lucifer, rescato esto "En el fondo lo que Belinda desea es recuperar a su hija en la madre que siempre tendría que ser", en que momento Belinda (madre y abuela) no se percató del mal comportamiento de su propia hija, fruto de sus entrañas, que generó en Winie todo ese sentir maqueavélico. Belinda es una abuela preocupada por la relación conyugal de hija y yerno, reflejada por la situación que en su oportunidad le tocó vivir,pregunto¿si veia una hija desiquilibrada con Aron, porqué no informó a las autoridades en su oportunidad?¿porqué fue se convirtió en partícipe al observar? Sin duda, este final sería feliz con una ACEPTACIÓN de madre e hija por los dolores que hoy se presentan y siempre hay un origen. Buena narración felicidades.

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