martes, 12 de junio de 2018

Un dios implacable

Horacio Vargas Murga


En el país De Gelvas, cerca del río Lusdana, existe una ciudad llamada Pinato, la cual se encuentra rodeada por montañas y bellos paisajes con gran vegetación, donde los animales comen, corren y descansan cuidados por sus dueños. Sus habitantes rinden culto desde hace varios siglos al dios Humbo, a quien consideran todopoderoso, perfecto y admirable. Sus templos tienen en su interior la imagen de este dios, que luce alto, atlético y con una barba blanca y frondosa al igual que su cabello. En las santas escrituras, se encuentran los mandamientos que siguen buena parte de los habitantes sin dudas ni murmuraciones.

Hasta hace algunos meses, Felacio, un hombre mayor, delgado, de estatura mediana, tez trigueña, rostro alargado y mirada profunda, gobernaba la ciudad, siguiendo fielmente los mandamientos, además de ciertas normas legales promulgadas con los años. Siempre gozó de gran popularidad y respeto. Sin embargo, perdió en las últimas elecciones. Melinio, un varón relativamente menor, alto, corpulento, de tez blanca, rostro rectangular y mirada risueña, era el nuevo gobernador, quien apareció con ideas distintas que calaron en la mayoría de la población.

Felacio siempre estuvo en contra del divorcio, consideraba que era un pecado y un insulto a Humbo,  de idéntica opinión, según lo que figuraba en las santas escrituras. De la misma forma, rechazaba la fornicación antes del matrimonio, el uso de métodos anticonceptivos artificiales (por considerarlos inmorales) y el placer en la intimidad. «El sexo es solo para la procreación», manifestó en varias oportunidades amparándose en la doctrina.

Melinio pensaba que los tiempos habían cambiado y apelaba a la flexibilidad. Decía que el placer no era malo si es que se canalizaba de manera adecuada. Manifestaba que cada quien era libre de iniciar sus relaciones coitales en el momento que lo desee, siempre que lo haga con responsabilidad y protección. No era partidario de que se esperara hasta el matrimonio. Igualmente consideraba que era importante el uso de métodos anticonceptivos artificiales para evitar los embarazos no deseados. Por otro lado, mencionaba que a veces las personas se casan pensando en vivir juntos toda la vida, pero algunas podían no entenderse bien o dejar de quererse y si ese fuera el caso, tenían todo el derecho de separarse y rehacer su vida con otra persona.

Ambos siempre coincidieron en la formación en valores como el respeto, la honradez, la lealtad, la solidaridad, entre otros. Igualmente coincidían en la transparencia de la gestión y en la responsabilidad del manejo económico, pero tenían ideas muy opuestas en el terreno sexual. Las diferencias también eran notorias en la vida personal. Felacio, estaba por cumplir cuarenta años de casado con su única esposa, con quien había procreado doce hijos. Melinio, vivía con una mujer y tenía dos hijos con ella, además era padre de una hija de una pareja anterior.

Apenas asumió la gobernación, Melinio aprobó una norma que permitía el divorcio y nombró una comisión para que elaborara un proyecto de educación sexual que reemplazara a la que se venía impartiendo en los colegios. Felacio, lo acusó de pecador e inmoral y dijo que Melinio y sus seguidores se irían al infierno por las cosas que venían haciendo.

Melinio gobernó por muchos años hasta su fallecimiento. Siempre fue recordado como un gran gobernador, consiguió que Pinato fuera la ciudad más próspera y desarrollada del país. Felacio, quien siempre se mantuvo en la oposición, vivió el resto de su vida amargado, mostrándose irritable con las personas, sobre todo con quienes consideraba pecadores: convivientes, divorciados, homosexuales, bisexuales, transexuales y todo aquel que no compartía sus ideas. Curiosamente falleció el mismo día que Melinio y también fue recordado como un gran gobernador. Ambos tuvieron entierros muy emotivos con asistencia masiva de sus seguidores.

Una vez fallecidos, las almas de ambos se reencontraron en la montaña de Abrerú, lugar donde todas las almas tenían una entrevista con el dios Humbo, quien determinaría el destino de cada una (al cielo o al infierno). Era una montaña altísima, difícil de escalar por las rocas grandes e irregulares que la componían. Sin embargo, en la cúspide, había una superficie plana y extensa. Al llegar Humbo, todas las almas se arrodillaron en señal de adoración mientras la luz que irradiaba el dios los envolvía. Era tan igual como su representación en las imágenes. Llamó primero a Felacio para entrevistarlo, quien con mucho orgullo y devoción se acercó a él.

—Mi señor, soy un siervo tuyo, que se haga tu voluntad —dijo Felacio con sumisión.

—Querido Felacio, durante toda tu vida has sido un hombre honesto, responsable, buen padre y buen esposo. Estoy orgulloso de ti, sobre todo porque siempre seguiste las enseñanzas y los mandamientos. A partir de ahora, estarás conmigo en el reino de los cielos —manifestó con énfasis Humbo, mientras cogía su barba blanca con los dedos.

—Me llenan de felicidad sus palabras, lo seguiré siempre donde usted me pida que vaya —contestó Felacio con gran algarabía.

Luego, Humbo llamó a Melinio para entrevistarlo, quien se acercó con esperanza y tranquilidad. Sus ojos proyectaban ternura y comprensión, características que siempre lo acompañaron toda la vida. Se aproximó con la confianza de haber cumplido con dios, la familia y su pueblo. Mientras miraba a Humbo con admiración, los recuerdos de las obras realizadas aparecieron en su mente, así como la alegría de todo su pueblo que había prosperado gracias a su esfuerzo y sacrificio, plasmados en una excelente gestión. Una sensación tibia recorrió su cuerpo, sumergiéndolo en un estado de paz y calma.

—Me siento honrado de estar frente a usted, dios Humbo, padre y creador de todos los hombres —dijo Melinio con emoción.

—Estoy muy disgustado por todas las cosas indebidas que hiciste, desafiando mis mandamientos y enseñanzas —replicó Humbo.

Melinio se sorprendió con lo escuchado. Un sudor frío recorrió su piel y la angustia tomó cuerpo en sus palabras.

—No entiendo, señor, siempre traté de ser justo y honrado, obré por el bien y rechacé el mal, impulsé a la gente hacia adelante, conduciendo mi ciudad, al progreso y desarrollo —afirmó Melinio.

—Sí, pero has sido un adúltero y has propiciado la perversión. Diste a tu pueblo carta libre para el libertinaje —inquirió Humbo.

—Permítame discrepar con usted. Me separé de mi esposa, porque la relación ya no funcionaba y después conocí a otra mujer, de la cual me enamoré y con quien compartí mi vida hasta mis últimos días. Tenía derecho a rehacer mi vida…

—¡Cállate! No te permito que me faltes el respeto contradiciendo lo que digo, yo soy tu dios, el creador, solo tenías que obedecer mis mandamientos y enseñanzas, no cuestionarme. Prohibí siempre el divorcio y dije muy claro que aquel que se divorcia y tiene después otra pareja, vive en pecado y que el sexo es solo para procrear y que las relaciones sexuales deben practicarse únicamente dentro del matrimonio.

—¿Acaso no resulta lógico que las personas puedan rehacer su vida?, ¿que ejerzan su sexualidad con libertad y responsabilidad?, ¿que elijan los hijos que quieran y puedan mantener? Con el respeto que usted me merece, creo que no es justo lo que está diciendo.

—¡¿Cómo te atreves a seguir cuestionándome?, ¿qué sabes de justicia?! ¡Soy tu creador, solo debías haberme obedecido!

—Disculpe si lo he ofendido, no ha sido mi intención, pero quiero que comprenda, las cosas que hice obedecían a la razón y a la lógica.

—¡No me interesa lo que creas o lo que piensas, soy el dios y tú el hombre, me desobedeciste y encima tienes la insolencia de cuestionarme, te irás al infierno a quemarte por los siglos de los siglos! —dijo Humbo en tono enérgico.

—¡Pero, señor, eso no puede ser, no tiene sentido, he realizado muchas cosas buenas en mi vida y me envía al infierno, solo porque pienso diferente! —manifestó Melinio, mientras un sudor frío recorría su frente y su corazón latía acelerado.

—¡Cállate y lárgate de aquí, no quiero saber más de ti, vete al infierno! —Fueron las últimas palabras de Humbo.

Antes que Melinio pudiera contestar, cuatro ángeles lo tomaron de los brazos y las piernas y lo llevaron volando rumbo al infierno, mientras él gritaba reclamando justicia. La imagen de Melinio y los ángeles se fue perdiendo en la distancia. Una luz de múltiples colores se posó sobre la montaña, mientras Humbo proseguía con sus entrevistas a los otros espíritus de los recién fallecidos.

jueves, 7 de junio de 2018

Veinticuatro horas


Armando Janssen



Capítulo uno



Vixxen alzó su dispositivo y dijo:

Entrenadora…

Sí, Vixxen

¿Dónde voy?

Dirígete al centro, en unos minutos identificarás una zona más iluminada, camina por la rampa de subida que te conduce al edificio más grande, en el segundo piso.

Vixxen, guardó su identificador, pronto accedió hasta el lugar indicado, llegó al restaurante y se sentó a esperar.

Mientras, Helena, ya casi llegando y con su identificador de bolsillo en la mano, preguntó:

—¿Cuál es? 

—Está sentado esperando, cuando llegues te confirmo dijo su entrenadora—. Es él. 

—Hola, soy Helena.

Vixxen se incorporó torpemente tirando los cubiertos al piso. 

—Soy Vixxen, disculpa, estoy nervioso, soy nuevo en el sistema, ¿nos sentamos?

También es mi primera vez, estoy cagada de miedo aseguró Helena.

Ya que lo dices, luces aterrada.

¿En serio?

No más que yo, ¿comemos algo?

De acuerdo, ¿sabés cómo se pide?

No lo sé, supongo que será a través del comunicador comentó él señalando un pequeño aparato sobre la mesa que al tocarlo se encendió y una voz grabada dijo: «Su servicio ha sido solicitado». 

Pasaron unos minutos muy silenciosos, se miraban tímidamente, hasta que llegó el servicio.

Parece que me tocó la pasta, dijo Helena.

—Y a mí el pescado —concluyó Vixxen. Deben de estar equipados con la última tecnología, tienen un sistema que detecta al entrar cada persona, qué calorías no debes consumir y que proteínas y vitaminas te hacen falta, seleccionando la comida por ti. ¿Me dejas probar tu pasta?

¿Nos permiten hacer eso?

Vixxen miraba a ambos lados para identificar a algún guardia, mientras Helena le dijo:

Que se vayan a la mierda. —Dándole de probar un bocado de su pasta.

Mmm, está muy buena. Toma, prueba el pescado.

Así que nuestra primera vez juntos, ¿miramos nuestra fecha de caducidad?

De acuerdo, creo que debemos hacerlo al mismo tiempo. Veamos en información, cada uno chequeando su identificador, ¿damos ok?

A la cuenta de tres, dice Helena. Uno, dos, tres, ya.

Comparando sus pantallas, ambas indicaban doce horas.

No tenemos mucho tiempo.

Sí, es poco, ¿no? Empezó la cuenta regresiva, disminuye, es un poco triste.

Comamos rápido, así nos queda más tiempo.

Salieron del edificio, esperaron que otra pareja subiera a un vehículo y el próximo sería para ellos. Llegó, se subieron, observando que no había conductor. Pasados unos minutos, en el camino vieron el inmenso muro que los separaba del siguiente nivel, el vehículo a energía solar se detuvo en una casa moderna iluminada pero apartada, bajaron y el vehículo se retiró. En el frente junto a la puerta, se destacaba un sensor con el contorno de dos manos claramente iluminadas, mirándose depositaron sus manos sobre el sensor y la puerta se abrió. Su interior era muy cálido y luminoso, un gran sofá y una estufa encendida se adueñaban del ambiente. Una pared divisoria daba a una sugerente cama y el baño en suite. Helena y Vixxen se miraron con complicidad. Helena se dirigió al baño y tomando su identificador, preguntó:

Entrenadora, ¿qué tenemos que hacer?

Depende de la situación, ¿a qué te refieres?

Me refiero, a que si debemos ir al grano, solo disponemos de doce horas.

Define “ir al grano”, dijo la entrenadora.

Puta madre.

Mientras, Vixxen, hacía lo mismo sentado frente a la estufa.

¿Tenemos que acostarnos, entrenadora?

No exigimos ninguna acción definida a los participantes.

¿Qué hace la gente regularmente cuando dispone de poco tiempo?

Eso tienen que decidirlo ustedes.

¿Depende de nosotros?

Exacto.

Vixxen guardó el dispositivo y Helena salió del baño.

Yo puedo dormir acá, dijo Vixxen señalando el sofá.

No seas tonto, estarás incómodo, la cama es suficientemente grande.

Se recostaron en silencio, hasta que Helena dijo:

Debió ser una locura antes del sistema, ¿no?

¿Qué quieres decir? dijo Vixxen.

No sé, la gente a comienzos del siglo XXI tenía que encargarse por su cuenta de la relación. La parálisis de la elección, no saber que opción tomar, y si salía algo mal tenían que decidir ellos mismos el terminar o no. Romper con alguien era un infierno, me contaron una vez mis padres, ahora treinta años después en cambio, te indican que tiempo dura la relación y listo. Esperando que un día llegue la relación definitiva y poder pasar el muro para subir al siguiente nivel. ¿Qué sabes del siguiente nivel?

—No mucho, lo que sabemos todos, creo. Emparejas y pasas al siguiente. Tampoco recordamos el nivel anterior, ¿creés que nos borran la memoria al cambiar de nivel?

Sí, eso creo respondió Helena, tomando la mano de Vixxen.

Quedaron tensos y callados. Al hacerse de día, Helena dijo:

Bueno, nada mal por tratarse de una relación tan corta.

Sonaron ambos dispositivos indicando el último minuto del encuentro.

Que mierda de tiempo.

Estuvo genial, increíble.

Lo mismo digo. Si volviéramos a coincidir, lo haría contigo sin dudarlo.

Que maldita, dijo él.

Disculpa, dijo sonriendo, Helena.

Los equipos volvieron a sonar por última vez, se despidieron soltando sus manos y dirigiéndose cada uno a su vehículo, se alejaron.


Capítulo dos


Al otro día, Helena sale a correr como cada mañana y decide comunicarse con la entrenadora, diciendo:

No entiendo de que sirve una relación tan corta, pactada por doce horas.

Todo tiene un porqué. Tus reacciones proporcionan información muy valiosa al sistema.

Sí, pero no hice nada. El sistema evaluará que soy una tonta.

El sistema no emite juicios morales.

Mientras tanto, Vixxen, hablaba con su entrenadora, diciendo:

Sí, pero ¿cómo sé que no era mi pareja ideal? Ella me gustó.

Todavía no seleccionamos tu pareja definitiva.

Lo sé, pero…

El sistema se va perfeccionando con tus propias experiencias. A medida que avanza y conoces a varias personas, utiliza los datos para elegir a tu pareja definitiva.

Sí, el día del emparejamiento, el sistema elige a la persona ideal, es vuestro eslogan publicitario, ¿no?

Efectivo en el 99,8% de los casos.

Pero debo pasar por un montón de relaciones para encontrarla.

Correcto.

Suena el dispositivo de Helena.

¿Qué es eso?, pregunta.

Otra relación, prepárate.

¿Ya?

Vixxen jugaba a la paleta, sonó su dispositivo.

¿Y esto?, ¿otra?

Correcto, ve a prepararte.

Iré a cambiarme entonces.

Helena, ya sentada, aguardaba a su próxima cita en el restaurante. Ve llegar a un hombre muy atractivo que mira su dispositivo. Helena pregunta a su entrenadora:

Dime que es él.

No puedo confirmar la identidad hasta la presentación en persona, dice la entrenadora.

—Hola, dice él.

—Es él —confirma la entrenadora. 

Hola, responde Helena.

Me agrada tu cabello.

Y a mí el tuyo.

Es natural, dice él.

Ja, ja, ja, que gracioso, dice Helena.

Cuando Vixxen llega a su cita, se presenta ante ella y observa que ya está comiendo.

Hola, le dice, soy Vixxen.

—Nicole responde ella sin demasiada emoción, y levantando la vista de su plato agrega—, hace rato que estoy aquí.

Disculpa, estaba haciendo deporte, me avisaron y tuve que ir a cambiarme. Veo que ya estás comiendo.

Tenía hambre.

Vixxen se sienta. Le traen su plato de comida.

Vamos a sacarnos esto de encima, chequeemos la fecha, dijo Nicole con sarcasmo.

Ambas pantallas indicaban un año.

Tal vez se trate de un error, indica ella. No se trata de un error, dice la entrenadora. Dios mío, agrega Nicole.

Debe de existir un motivo, dice él.

No dicen nada más durante la cena.

Helena y Ross, quedan chequeando su fecha.

Que interesante, indica él. Nueve meses.

Salud, dice ella, alzando su vaso.

Se retiran y llegan a la casa asignada, idéntica a la anterior. Ross alardea de haber tenido cinco relaciones previas y asegura con autoridad:

Como soy un veterano, mi experiencia dice que lo mejor es acostarse desde un principio. Así se rompe el hielo y se tiene una mejor visión de la compatibilidad.

Bueno, dice ella nerviosa.

Yo voy a dar mi consentimiento, dice él tomando su dispositivo. Cuando te sientas cómoda, puedes hacer lo mismo.

De acuerdo, dice ella. Lo haré.

Hacen el amor. Al terminar, Helena, queda despierta recordando el comportamiento de Ross durante el acto: «para él fue un trámite, buscó su placer personal, llegó al orgasmo, no le importó que yo no, y sin decir más nada, se dio media vuelta y se durmió».

Nicole y Vixxen, en la casa, se encuentran instalados semidesnudos sobre la cama, intentando ponerse de acuerdo en el arte de hacer el amor, sin conseguirlo. Ella dice:

Tienes olor a comida.

¿Qué? Disculpa, ¿qué puedo hacer?

Mejor cállate, si hablas es peor.

Perdón.

Mejor házmelo poniéndote tú atrás, no soporto ese olor, dijo ella ya en cuatro patas.

De acuerdo, dijo Vixxen, incrédulo.

Ve un poco más rápido, indica ella. Muévete un poco más, solo la metes y la sacas. No soy un cajón de la cómoda.

Lo siento. Hago lo que puedo.

Es muy aburrido, dice Nicole.

¿Así te gusta? dice él.

La verdad que no, pero ya está, no importa.

Paran y cada uno mira para el otro lado de la cama. Vixxen chequea su dispositivo, indica trescientos sesenta y cuatro días. ¿Qué hará para sostener esta relación durante un año?


Capítulo tres


Ambas parejas hacen lo imposible para ir soportando el tiempo asignado. Un día son invitados a un emparejamiento. Nicole y Vixxen se separan en la fiesta. Vixxen recorre el jardín y ve a Helena, queda observándola un buen rato, hasta que al fin sus miradas se cruzan y ella va hacia él. Es notorio el bienestar que sienten al estar juntos. Se preguntan como va todo y ambos dicen que muy bien, ríen y hablan hasta que pasados unos minutos, Ross, los interrumpe, Helena los presenta, el momento es incómodo. Helena y Ross se retiran. De lejos Helena queda buscando la mirada de Vixxen.

Llega el plazo de caducidad de Helena, está muy contenta de desligarse de Ross, llega a la conclusión de que es un narcisista insoportable. Se despiden y hasta nunca. Después de esa relación se le dan constantes citas cortas, una de doce horas, otra de treinta y seis horas, otras de una semana, dos semanas y de tres semanas, nada importante, solo acumulando experiencias para llenar de información al sistema.

Al fin termina el plazo de Vixxen, ya no podía más, venía contando las horas para separarse de este ser exigente, quejoso y amargado. Se preguntó que había aprendido con esta relación y se dijo: “aprendí a convivir con alguien que odio”. No se despidieron al caducar el plazo, solo se miraron despreciativamente.


Capítulo cuatro


Helena y Vixxen, pasaron casi un mes sin tener nuevas experiencias, hasta que al final sonaron sus dispositivos. Se prepararon y acudieron a sus citas. Cuando Helena llegó, Vixxen aguardaba en la mesa, resplandecientes se tomaron de la mano riendo sin parar. Ambos pactaron de entrada no verificar la fecha, proponiéndose vivir a pleno el tiempo que el sistema les había adjudicado juntos. Pasaron días increíbles, haciendo el amor había entendimiento, vivían el momento, felices. Vixxen comenzó a pensar sin poder parar en que no quería que esa relación terminara, lo que lo llevó a romper el pacto con Helena y sin poder contenerse, miró la fecha de caducidad en su dispositivo, complacido, indicaba cinco años. Pasaron unos pocos segundos y el sistema comenzó a cambiar las fechas siempre en forma regresiva, Vixxen, desesperado, miraba atónito su dispositivo, trataba de detener la acción, pero por más que lo intentó, no pudo hacer nada.

Su dispositivo quedó fijo en veinticuatro horas, al fin habló con su entrenadora y esta le indicó que no podía alterar el resultado, todo había sucedido al chequear la fecha por su cuenta.

En las siguientes horas, mostrándose preocupado, Helena le preguntaba si estaba bien y Vixxen decía que sí, hasta que al final, Helena lo enfrenta y dice:

Bueno, ¿qué está pasando?

No sé como decírtelo.

Dímelo y listo.

No pude controlarme y miré la fecha…

Pero, prometimos no hacerlo, ¿por qué lo hiciste?

Lo siento mucho. No pude controlarlo, es que te quiero.

Me fallaste, no lo entiendo… ¿y qué plazo indicó?

Veinticuatro horas, pero eso fue ayer, quedan dos horas… en realidad al principio indicó cinco años, pero comenzó la cuenta regresiva y se detuvo en veinticuatro horas…

Pero porque tú no respetaste nuestro pacto y decidiste mirar por tu lado…

Lo siento, no quería perderte. Solo tenemos una solución…

¿Cuál?

Abandonar el sistema, subir el muro e intentar pasar al siguiente nivel para continuar juntos.

Hagámoslo, disponemos de muy poco tiempo, dijo Helena.

¿Sabes de alguien que lo haya subido sin el consentimiento del sistema?

Sé de un caso en concreto. El sistema no lo permitió y fueron separados en niveles diferentes. Pero vamos, apúrate…

miércoles, 6 de junio de 2018

Un pueblo que añora la paz


Luz Hernández


Lucía, una pelirroja de ojos miel, mirada tierna, piel canela, de catorce años, ha salido a jugar con varios niños, como siempre lo hacen, en la tarde, por el vasto campo, salpicado de verde, con el suspiro del aire en una suave brisa, el silbar de los árboles. Ellos son atraídos por el sonido de los trinos de  pájaros, las parlanchinas cigarras, los hipnotizadores grillos, unas refulgentes luciérnagas y los sapos saltarines con su destemplado croar.

A lo lejos ven como los rayos del sol resplandecen sobre los techos carmesí de sus viviendas y muros multicolores naranja, amarillo, rojo, verde, azul, lila.

De pronto se sienten cansados de tanto caminar y deciden reunirse para regresar y  silban, solo falta uno de ellos; la buscan, pero ya es muy tarde y necesitan retornar a sus casas.

Lucía ha corrido mucho, se perdió del camino; es la primera vez que esto le sucede. Va circulando por el mismo lugar varias veces. El cielo empieza a encapotarse, al volver la vista atrás se da cuenta que está sola. Al bajar la noche, tropieza y cae al riachuelo con su melodía adormecedora.

Se deja arrastrar por el agua helada, hasta que sale a la otra orilla y puede ver la luminiscencia de la luna extendida sobre un lago, una montaña verde azulada, los árboles congelados del frío. Después de varios chapoteos, logra salir del río, se sacude, camina lentamente tiritando y se adentra hacia una cueva muy oscura. El silencio absoluto inunda el espacio y se suspende todo movimiento y sonido.

Su corazón palpita precipitadamente, un estremecimiento recorre cada milímetro de su cuerpo y queda inmóvil. De pronto escucha algunas voces. Recobra la serenidad. Respira lentamente y piensa: «Estoy soñando, voy a despertar».

Ahora en la conmoción de la noche quiere ingresar sin ser descubierta; va avanzando lentamente hacia el fondo de la cueva. Allí ve que hay un laboratorio de forma circular de cristal y varios niños y niñas inertes sobre unas camillas. Se esconde tras una columna. Al lado, cerca de una puerta de azófar, ve una mesa de vidrio con varios tubos de ensayo, jeringas, frascos de colores, gasas, bisturí, tijeras, entre otros; y un suave olor a algo parecido al alcohol.

En el centro de esta antecámara rocosa hay algunos ancianos: de rostros y cuerpos translúcidos, vestidos con túnicas azules, brillantes, sentados en círculo con unas piedras de cuarzo de colores en sus manos.

Una de las mujeres con gran parsimonia se levanta y dice:

Somos los ancianos de La alianza galáctica. Venimos por el llamado de los niños y jóvenes de esta Tierra, que buscan la paz.

«Pedimos permiso a la fuente universal divina, para realizar las curaciones necesarias a estos niños enfermos de cáncer y otras enfermedades producidas por la contaminación ambiental, la irrigación aérea de elementos químicos venenosos producidas por los humanoides: Seres híbridos, mecanizados y dormidos por las sustancias que consumen y alteran su conciencia; por el uso inadecuado de la tecnología, principalmente de la celular, se han convertido en seres manipuladores, fríos, calculadores, violentos, depredadores.» Enuncia Luir.  

Ahora, yo, Liz, solicito a cada uno de los compañeros que complementen nuestra misión de sanar a estos niños y a los demás jóvenes de este pueblo. A continuación les pido que cada uno manifieste sus anhelos respecto a los infantes:

El siguiente anciano, Enc, con prudencia expresa: Renacerán estos chiquillos con dones especiales: clarividencia. Podrán percibir el futuro.

Podrán intuir la verdad expone Aní.

−Su poder de auto curación, capacidad para ayudar a otros y realizar curaciones a distancia. Explica Mor.

Se rebelarán de sus normas y establecerán un nuevo orden: cada vez que se reconozcan podrán unirse y centrar su conciencia en un propósito afín –dice Rad.

–Estos niños cuidarán la naturaleza. –manifiesta Teri con gran carisma.

También podrán trascender en el tiempo −indica Unja con voz melodiosa.

Interactuar en el espacio e ir a otros mundos en sus sueños lúcidos. Serán viajeros interdimensionales. Continúa Hardy.

Se llamarán: Índigo, Arcoíris, Diamante, Cristal. Luego se reconocerán y se agruparán para apoyarse, recuperando la hipercomunicación o conciencia grupal. Completa Marc.

 Para ser cocreadores de una nueva realidad fundamentada en la paz, la armonía, el equilibrio, la justicia. Agrega Jopé.

Emplearán vibración y lenguaje, a través de las palabras, el pensamiento. Una de sus misiones será el autodominio de los egos. Concluye Fil.
−A través de los tiempos tratamos de ver evolucionar a la Tierra, pero faltan avances. Revela Kim. Les hemos enviado muchos mensajeros como Masar Emot. Con la demostración experiencial de la transformación de la estructura de las moléculas del agua por medio de la expresión de emociones, palabras, pensamientos armoniosos: formándose así un agua cristalina diamantina y como esta se descompone y fermenta en el caso contrario; cuando se pronuncian palabras hirientes, groseras hacia ella. Continúa Luk.
También les dimos el Hoponopono, que significa: corregir un error y es un método antiguo de sanación de los Kaunas Hawaianos: Guardianes de los Secretos. Que consiste en emitir, vivenciar un mensaje: «Lo siento, me amo, me perdono, me libero. Gracias.» Como una terapia que sirve para borrar memorias dolorosas, a través del reconocer la responsabilidad que cada uno tiene de su propia vida, aprendiendo a descubrirse y perdonarse, liberándose de culpas. Y del perdonar a los otros para cancelar deudas pendientes. Pero tampoco les ha funcionado, porque su egoísmo los rige. Afirma Nick.

−Les enviamos a un científico como Rodo Lliná. Que ha creado un agua más vital, las nanoburbujas para curar el cáncer, el alzhéimer. Entre otras enfermedades. Se cree que podría tener otras aplicaciones, como la descontaminación de lagos e incluso la creación de nuevos medicamentos. El uso de nanomoléculas del agua que optimizan la función celular podría revolucionar muy pronto el campo de la medicina. Esto permitiría que las células sean más resistentes a enfermedades, que funcionen mejor y que sobrevivan más. Destaca Iza.    

Han recibido enseñanzas de tolerancia, amor a través de grandes seres como: Jesucristo, uno de los más iluminados e importantes. Quien los curó, alimentó, fortaleció, fraternizó, apoyó. Enseñó la cocreación, a través de los milagros: Multiplicación de alimentos, sanación espiritual interconectada a la corporal. Evitar el juzgar. Aun así, lo abandonaron para que la «Raza de víboras» entorpeciera su labor, a través de los sumos sacerdotes y escribas. Afortunadamente logramos teletransportarlo a dimensiones superiores. Para que continuara su misión. Resalta: Alth.

Pero la gran minoría, sigue dominando a la mayoría, a través del miedo, de las sectas, las creencias en ídolos. Del abuso de poder para beneficio propio, han depredado el planeta y lo convirtieron en cemento y tecnología que los ha robotizado. Escogimos a esta comunidad porque hay jóvenes y niños especiales, con un nivel de vibración más alta, consciente y avanzada, conectados a la naturaleza por su gran sensibilidad y potencialidad como Lucía, que nos ha estado escuchando. Ellos serán nuestros mensajeros para transformar la Tierra y evitar que desaparezca. Cuando regrese Lucía a casa, los hombres que asaltaron el pueblo se entregarán ante su mirada, la presencia de ella, de los demás niños y jóvenes transmitirá respeto, así devolverán lo hurtado y prestarán servicio a la comunidad por un tiempo para subsanar el daño causado.

Lucía, con un nudo de alegría en la garganta, su pecho palpitando de dicha y muy sorprendida escucha su nombre y entiende algunas expresiones y recomendaciones de estos maravillosos seres. Recuerda que en varias oportunidades han realizado brigadas en su comunidad: Limpiando el río, recogiendo la basura, cuidando a los animales. En el colegio tienen un grupo de “semilleros de convivencia para resolver conflictos”. Y ayudar a los compañeros que tienen dificultades. Inicialmente fue escogida en la escuela, porque era muy inquieta, peleona, parlanchina, rezongona, gruñona.

Ahora, Lucía, se considera uno de estos niños especiales, para poder seguir apoyando a otros y esto la hace sentir muy feliz.

En este momento cuando sale sigilosamente de allí, siente que una suave mano toca su hombro…

Mientras tanto el pueblo, ha sido asaltado… En esta fría noche se han escuchado ruidos estridentes, gritos, golpes, disparos, porque ingresaron algunos hombres con caras pintadas de bufones a embestir a esta comunidad. La tranquilidad se va al suelo, junto con el apoyo y la fraternidad.

Son seis hombres que duermen a Toni con una sustancia de escopolamina en aerosol. Luego se dedican a cargan todo su material de carpintería. Rápidamente se dirigen donde vive Estela, la señora que tiene la lavandería. Al abrirles la puerta les echan el mismo producto para adormecerlos y una vez logrado depositan la ropa de los canastos en bolsas y las acomodan en el camión de trasteos. Inmediatamente van al restaurante de Charles  y se llevan el menage. Así continúan su trabajo. Sin percibir que han sido observados desde el inicio de su actividad por algunos jóvenes socorristas, que se disponen a alertar a las autoridades.

La lavandería ha estado a cargo de Estela, de estatura media, delgada, de tez morena, cabello rizado muy brillante, de buen humor, le agrada cantar y bailar, mientras remoja la ropa, hasta verla espumosa, antes de llevarlas a las máquinas construidas por su esposo Rubén. Mayor que ella, de pelo cano y barba. Se levantan temprano. Recogen varios canastos llenos de ropa para ser lavados cada día. Todas las prendas quedan impecables. Con aroma a lavanda. Sus dos hijos de siete y nueve años estudian en la escuela.

Pero, algo sucedió la noche anterior. ¡Toda la ropa de los canastos había desaparecido! Estela, pierde la cordura; sale corriendo a gritar desaforadamente, halándose los pelos de la cabeza y dando puños a la pared de la desesperación.

Charles, de ojos cafés, cabello rojizo, de cuarenta años: es el chef que labora en el restaurante con su compañera Hemeli, muy alegre y comunicativa, de tez trigueña, alta, delgada, su hija Lucía y un gran equipo de personas lideradas por él.

Han adaptado diferentes espacios: ampliaron la cocina, el lavaplatos y armaron varios mesones. Hemeli se ha encargado de la decoración, la administración y atención en las ventas. Así como de orientar a su hija Lucía en sus labores escolares.

Charles, es el encargado de  dirigir los menús. Sus grandes cualidades son la serenidad y la prudencia. Inician labores en la madrugada, preparan el desayuno ofreciendo un té o un chocolate espumoso, jugos de diferentes frutos, galletas saladas, mantequilla, huevos revueltos, pan recién horneado, jamón, tostadas, tortillas, café, envueltos. En la tarde ofrecen ensaladas de frutas, verduras, carnes, patatas, arroces. Estilo bufé. Así finaliza a las tres de la tarde la labor del servicio del restaurante.

Al siguiente día, los trabajadores encuentran desocupado el local. Se miran sorprendidos unos a otros, en profundo silencio… Otros diciendo palabrotas y dando patadas a los papeles que dejaron en la huida.

Uno de los clientes más asiduos del restaurante es Toni, un hombre de setenta años, pelo canoso, de carácter fuerte, que se ha ido quebrantando por su cruda soledad. Recuerda que organizó con su esposa el taller de sastrería, costurero y carpintería para el servicio a la comunidad, ubicado en el primer piso de su casa. La vivienda la organizó en el segundo piso. Cada día siente el aroma del sol y el sabor a café recién servido para su esposa Aura y su hija Sari, que se han adelantado en el último viaje; tejió para ella una enredadera colgada a su ventana.

De repente despierta en el suelo, consternado, ve la puerta del taller sin candado. Al acercarse y observar que está vacío se sienta sobre un escalón y lleva sus manos empuñadas al piso para golpearlo, con el corazón arrugado; se siente derrotado y emite un gemido de su seca  garganta.

Algunos muchachos que trabajan como socorristas han recibido la información de sus compañeros que colaboran como guardianes que ayudan a las autoridades y les comentan que han descubierto a los hombres que despojaron al pueblo de sus pertenencias, los cuales al verlos manifestaron su arrepentimiento y disponibilidad de devolver lo hurtado.

Estando reunidos algunos miembros de la comunidad en el teatro, analizando cada situación, entre ellos Charles ven que todos los jóvenes regresan y que falta Lucía. Ellos dicen que ella ha desaparecido. Charles se levanta sobresaltado, su tranquilidad se perturba para dar rienda suelta a su miedo, nostalgia, angustia, ira.

Hemeli, se queda en la reunión con la angustia a flor de piel y las lágrimas rodando por sus mejillas. Mientras Charles se despide, se retira de la reunión y acude de inmediato al grupo de jóvenes socorristas para pedirles ayuda en la búsqueda de Lucía. Salen de inmediato a esta misión.